Ángel Moliní Fernández, Madrid (1964-2006)

De Ángel afirmo que fue un gran amigo, una bellísima persona y un excelente fotoperiodista. Ahí es nada.

Le conocí en el colegio San Patricio, «estudiando» B.U.P. (Bachillerato Unificado Polivalente)… y él me metió a mí el gusanillo de la fotogrfía de prensa. Recuerdo una foto que hizo a Landelino Lavilla, entonces presidente del congreso, montando en los coches de choque con su hijo, que era alumno de cole, durante las fiestas de San Patricio. Trajo cola aquella foto, pues se publicó en El País y…»¿cómo han sabido los de la prensa que iba a venir yo aquí?» se preguntaba Don Landelino…

Ángel llevaba el fotoperiodismo en las venas, y formó parte de la agencia PentaPress, fue el fotógrafo oficial de Correos y colaboró especialmente con la revista Tribuna y también publicó en otros muchos diarios y revistas. El País, El Mundo, Diario 16, Interviú, Tiempo, Época….

Pero su compromiso con la gente era su gran valor. El fotoperiodismo era una de sus herramientas, pero se empeñó en librar otras cruzadas importantes, como la creación de la Oficina del Defensor del Soldado, para dar voz y criterio a la Insumisión al servicio militar. Él, que había cumplido con «la mili», de la que sacó uno de sus mejores trabajos fotográficos, se empeñó en dar la batalla al ministerio de defensa, y fue determinante para lograr que la mili dejase de ser obligatoria.

Fue precursor del uso de internet, y creo los portales Madridatope.com y Cubaatope.com, desde los que conectó esos dos mundos.

Pero la vida le jugó una muy mala pasada, a través de una enfermedad degenerativa, larga y terrible. Pero esa crueldad no solo no le venció sino qué le animó a ayudar aún más a los demás. Y se hizo voluntario, para acompañar a los familiares de los enfermos en el hospital de La Princesa, a pesar de su sufrimiento y dolor personal.

Y en otro aspecto importante de su vida, se encontraban las cañas. Él era el rey de las cañas, y de los tercios, de Mahou por supuesto. Era el mejor conversador y el mejor escuchador, pausado y sereno, hasta con muchas «cañitas» bebidas.

En fin, Ángel ha sido un grande y fue siempre fiel a sí mismo y a sus amigos. Aquí, poco a poco, trataré de ir republicando algunas fotos suyas. Nacho Castellano

 

«Fotografías, Aprendiendo a mirar»